Análisis lovecraftiano con David Pérez en "Mi película favorita"

/ 6 mayo 2025 / Crónicas / Mi película favorita
Análisis lovecraftiano con David Pérez en

El pasado lunes 5 de mayo, el Cine Club Casablanca se sumergió en las sombras del terror lovecraftiano de la mano de David Pérez Durán, co-director del Festival de Cine de Terror Pucela Fantástica (PUFA), que en su segunda edición rinde homenaje a H.P. Lovecraft. En el marco de nuestra sección Mi Película Favorita, David eligió un título fundamental: The Haunted Palace (1963), la única incursión de Roger Corman en el universo de Lovecraft, aunque curiosamente se comercializó como adaptación de Edgar Allan Poe.

David Pérez Durán es co-director de Pucela Fantástica, festival que en su segunda edición ha programado un ciclo dedicado al autor de Providence. Su trayectoria en la organización de eventos cinematográficos vinculados al género fantástico le ha permitido desarrollar una mirada experta sobre las adaptaciones de Lovecraft al cine y las dificultades que entraña trasladar su imaginería a la pantalla.

Antes de la proyección, ofreció una introducción sobre la película, destacando la dualidad que la define. Aunque lleva el título de un poema de Poe, el núcleo del film responde al terror cósmico de Lovecraft. Explicó cómo Roger Corman, conocido por sus adaptaciones del escritor de Boston, logró infiltrar elementos lovecraftianos en una estructura gótica más convencional, creando un híbrido que constituye una rareza en la historia del cine de terror. La película adapta parcialmente El caso de Charles Dexter Ward, novela corta de Lovecraft que aborda la herencia maldita y la resurrección de antepasados oscuros. La decisión de comercializarla bajo el paraguas de Poe respondía a razones comerciales: el nombre del autor de Los crímenes de la calle Morgue garantizaba mejor taquilla que el de Lovecraft, entonces menos conocido por el gran público.

Uno de los puntos clave de la charla fue el análisis de Vincent Price en su doble papel como Joseph Curwen y Charles Dexter Ward. Pérez Durán destacó la capacidad del actor para transmitir la corrupción gradual de Ward, desde su elegancia inicial hasta la posesión por parte de su ancestro maldito. Price no necesita efectos especiales; con sutiles cambios en la mirada y la expresión, transita de víctima a villano. El invitado mencionó también el desafío técnico que supuso para Corman el uso de las primeras lentes zoom, que obligaron a iluminar el set con una intensidad poco habitual para mantener la exposición adecuada, un dato que contextualiza las decisiones de rodaje en una época de transición tecnológica.

Durante el coloquio, David llamó la atención sobre el tratamiento del pueblo de Arkham. En la película, la localización no es un mero decorado, sino que adquiere entidad propia como espacio que atrapa a los personajes en su red de secretos y supersticiones. El diseño de producción, con su perspectiva forzada en algunas calles y edificios, contribuye a esa sensación de opresión y deformidad tan característica del universo lovecraftiano. Los asistentes preguntaron por la recreación de la Nueva Inglaterra del siglo XIX y por la fidelidad de la ambientación a las descripciones del autor. Pérez Durán señaló que Corman priorizó la atmósfera sobre la precisión geográfica, logrando un resultado visualmente coherente con el imaginario del género.

La conversación derivó hacia el impacto duradero de The Haunted Palace. El invitado conectó la película con la filosofía del PUFA: al igual que Lovecraft, este film habla de herencias malditas y fuerzas ancestrales, pero también demuestra que el verdadero terror está en lo que los personajes llevan dentro. Destacó el trabajo de la Asociación Cultural "No es cine todo lo que reluce" por promover eventos que rescatan films olvidados y los ponen en diálogo con nuevas generaciones. Varios espectadores señalaron la secuencia de la invocación en el cementerio y la escena final como momentos particularmente logrados. Pérez Durán relacionó estos pasajes con la idea lovecraftiana de que el conocimiento prohibido tiene un precio que termina pagándose.

Para cerrar, David reflexionó sobre la pervivencia de la película. Más de sesenta años después de su estreno, The Haunted Palace sigue interesando porque, como todo buen relato de terror, no se limita a asustar: plantea interrogantes sobre la identidad, la herencia y los límites de la moralidad. El hecho de que Lovecraft sea hoy un autor reivindicado y adaptado con frecuencia otorga a esta incursión de Corman un valor adicional como pionera en la traslación de su universo al cine.

El Cine Club Casablanca agradece a David Pérez Durán su participación y su recorrido por esta pieza singular del terror cinematográfico. Reconoce también la labor del PUFA por mantener viva la llama del cine fantástico en Valladolid y por establecer puentes entre la programación de festivales y la actividad de los cineclubs.