Crónica: Cámaras al servicio de la memoria: Visual Creative y Perranube Studio en CreaVA'24 · Cine Club Casablanca Valladolid

Cámaras al servicio de la memoria: Visual Creative y Perranube Studio en CreaVA'25

CRÓNICA · SESIÓN 240 · 19 MAYO 2025 · T32
Publicado el 20 de mayo de 2025
Cámaras al servicio de la memoria: Visual Creative y Perranube Studio en CreaVA'24
Pablo García Sanz, Roco Gómez Magaña y Miguel Sánchez González en la puerta de los Cines Broadway. / Foto: Víctor Hugo Martín-Caballero


Tres fueron los creadores audiovisuales de Valladolid y Palencia que acudieron al Cine Club Casablanca Valladolid el pasado 19 de mayo, día de nuestra ya sesión recurrente CreaVA, el proyecto expositivo que cada año trae a artistas locales para que les conozcamos. En esta ocasión los protagonistas fueron Pablo García Sanz, Miguel Sánchez González (socios de la productora Visual Creative) y Roco Gómez Magaña (fundadora de Perranube Studio).

Tras ver sus trabajos, los tres creadores hablaron con el público. Miguel Sánchez comenzó hablando del éxito. Un éxito que, en sus palabras, no va ligado a lo material. Para él, la palabra éxito es poder trabajar donde quieres y en lo que quieres. Es productor y jefe de sonido y ha rodado en varios países: Zambia, Sudáfrica, Italia y Cuba. También ha rodado historias en Brañosera y en Moveros, dos pueblos de nuestra comunidad Allí grabó historias, al lado nuestro, que corren peligro del olvido. Como ejemplo, nos habló de un pueblo. Un municipio donde tocó la lotería de Navidad. Los vecinos abandonaron el lugar, se compraron casas en el Mar Menor. La metáfora con la que nos dio a conocer su opinión sobre el territorio y nos señaló la falta de compromiso de una población con su entorno.

Pablo García Sanz, socio de Miguel de Visual Creative, citó en este contexto al fotógrafo “Navia”: “Donde uno tiene que diferenciarse es en su propia tierra”. Esa máxima es la que rige su convicción cinematográfica. Sus documentales como director (¡Folk!, Comuneros) no pretenden formar doctorandos, afirmó. Tan solo buscan generar curiosidad. Que alguien vea en pantalla hilanderas o gaiteros y quiera saber más. Prefiere el formato largo para contar historias aunque es consciente de que el mercado empuja en otra dirección. Defendió el cine horizontal como el único formato natural. Aseguró que si el ser humano ve en horizontal, ve películas en horizontal desde hace cien años, el cine en vertical es una tiranía.

Roco Gómez Magaña es más joven. Estudió en el Instituto RTVE de Madrid y después montó su propia productora: Perranube Studio. Su último corto, La propiedad del nombre, ganó el primer premio de cinematografía en el Certamen Arte Joven. Trabaja con animación analógica mezclada con recursos digitales. No le dan miedo los nuevos formatos, cree tan solo que los nuevos códigos son necesarios. Para ella, según comentó a los asistentes, son fundamentales para enganchar a los más jóvenes aunque el contenido siempre debe ser de calidad. Su vinculación con el territorio también está presente en cómo entiende sus audiovisuales: bandas como “De la Meseta” o “Las Laras” son grupos de la tierra, con público cercano y donde ella ha participado con sus creaciones diseñándoles videos musicales.

Durante el coloquio, los asistentes preguntaron por la financiación. Los tres profesionales coincidieron en algo: no hay apenas inversiones privadas. Miguel incluso fue aún más lejos. Presentó un panorama en el que muchas de las empresas del sector contratan para ejecutar sus trabajos audiovisuales a agencias de Madrid, olvidando el talento creativo local. Por su parte, Roco añadió que las inversiones públicas son necesarias porque muchos artistas se financian con ayudas públicas; de otra forma, sería impensable llevar a cabo su trabajo como creadora.

En plena reflexión, una intervención del público sacó el nombre de Eugenio Monesma, un hombre que en los noventa ponía su cámara al servicio de los oficios tradicionales. Treinta años después, sus documentales que nadie veía entonces tienen millones de visitas en todas las redes sociales con la juventud como el principal público de estos videos. El ejemplo sirvió para cerrar un debate sobre la España vacía o vaciada. Los tres creadores estuvieron de acuerdo en que no es importante la terminología sino que lo verdaderamente importante es poner las cámaras al servicio de los pueblos para que las imágenes sirvan de archivo a las generaciones futuras.

Una jornada de lo más interesante que se alargó más de lo previsto preguntando a los cineastas por el uso de drones, las dificultades técnicas del sonido directo y sobre la animación analógica en un mundo digital.

Y los asistentes nos quedamos con una idea última: es posible vivir del cine en Castilla y León sabiendo siempre a quién se cuentan las historias.

El Cine Club Casablanca Valladolid conoció a través de los cortometrajes de estos tres cineastas un poco más de sus personalidades creativas. Agradecemos a Pablo, Miguel y Roco su tiempo y su llamado a la reflexión. Un año más, el festival CreaVA continúa siendo el escaparate de muchos artistas que poco a poco van labrándose un futuro en un ámbito tan crudo en nuestra región  como la cultura, las artes y el audiovisual.