Crónica: Pedro Ojeda desgrana a Truffaut en "Mi película favorita" · Cine Club Casablanca Valladolid

Pedro Ojeda desgrana a Truffaut en "Mi película favorita"

CRÓNICA · SESIÓN 255 · 23 FEBRERO 2026 · T34
Publicado el 24 de febrero de 2026
Pedro Ojeda desgrana a Truffaut en
El profesor Pedro Ojeda en un momento de su intervención tras la proyección de "Los 400 golpes".


El pasado 23 de febrero de 2026, el Cine Club Casablanca recibió al profesor y director de la Feria del Libro de Valladolid Pedro Ojeda para presentar Los 400 golpes (1959), la ópera prima fundacional de François Truffaut. La sesión se planteó como un regreso a las raíces de la Nouvelle Vague, analizando los mecanismos de ruptura de un grupo de críticos que decidió bajar las cámaras a la calle para sacudir el cine anquilosado de la época.

Ojeda contextualizó las innovaciones de un rodaje que buscaba la verdad del instante mediante la iluminación natural y el uso de cámaras ligeras en exteriores. Desveló detalles de la producción artesanal parisina, como el truco del equipo de rodaje de ocultar las cámaras tras periódicos para que los transeúntes reales no se percataran de la filmación y la ciudad no "actuara". Asimismo, desarmó el mito estrictamente autobiográfico de la cinta, aunque reconoció las huellas de la orfandad afectiva de Truffaut a través de elementos físicos como la opresión del sofá del pasillo reconvertido en dormitorio.

El análisis técnico se detuvo en el uso de sesenta niños de barrios cercanos para lograr un tono documental en las escenas escolares y en la elección de Jean-Pierre Léaud, un adolescente sin formación actoral previa. Explicó que la célebre secuencia de la entrevista con la psicóloga fue la única rodada con sonido directo en toda la producción. A través de estos recursos, Ojeda desgranó cómo la película retrata a la familia y a la escuela como estructuras burocráticas incapaces de comprender al individuo, donde la fatalidad se desencadena por minucias cotidianas -unos bigotes pintados en un calendario -o por un altar pagano dedicado a Balzac que termina en incendio.

El tramo final de la sesión se centró en la censura franquista, que mutiló las pocas escenas de ternura y felicidad familiar logrando, de manera involuntaria, acentuar el tono sombrío del film en las copias distribuidas en España. Durante el coloquio, las intervenciones de los asistentes abordaron la pervivencia de la Nouvelle Vague y la representación de la reclusión, simbolizada en esa jaula policial que encierra al protagonista antes de su huida hacia la libertad del mar.

Frente a las dinámicas del consumo doméstico actual, Ojeda defendió la necesidad de la pantalla grande para mantener intacta la interpelación de una obra cuyo plano final, con Antoine Doinel mirando fijamente a cámara, sigue lanzando la misma pregunta abierta al espectador de hoy.